7 de agosto de 2020

Cecilio Fanego, seguridad y personalidad en la portería

Dedicó casi dos décadas de su vida al fútbol, su pasión, del cual hizo su profesión para escalar en la sociedad. Ninguna barrera lo contuvo para dedicarse al balompié. Tuvo que caminar kilómetros, ida y vuelta para entrenar en su querido Boquerón. Desde sus comienzos demostró habilidades felinas en el arco, lo que motivó incluso su apodo, Gato.

Natural de Presidente Franco, Cecilio Fanego, brilló en el arco de varios clubes altoparanaenses y en seleccionados en nacionales de Interligas. Su gran calidad, personalidad y talento como cuidavallas lo llevó a Cerro Porteño, en el que superó las exigentes pruebas entre 500 interesados, cuando tenía 17 años. Pero las limitaciones propias de un futbolista que comienza y las trabas naturales de los clubes dueños de la ficha impidieron, quizás, de una chance de sobresalir no solo en el Paraguay, sino internacionalmente.

INICIOS

“Comencé en la escuela de fútbol Boquerón en el ’84, cuando el técnico era el finado Cosme Barceló. Recuerdo que llegué a jugar hasta en la categoría Cadete, de ahí pasé a juvenil, en la que estuve dos años, luego debuté en Primera con el recordado don Carlos Arce. Tenía que venir caminando de Presidente Franco a Ciudad del Este para practicar. Salía del colegió a las 11, iba a casa a almorzar y luego ya venía caminando hasta la Gobernación para entrenar, desde las 2 de la tarde”, expresó Fanego.

APODO

“Creo que fue Alcides Arzamendia (ex compañero suyo en Boquerón)  quien comenzó a llamarme de gato, por la agilidad que tenía, parecía un felino en el arco. Desde allí me quedé con el apodo de gato”.

UN TÉCNICO

 “Don Carlos Arce, un gran director técnico que me dio la oportunidad de comenzar a jugar en Primera, a los 16 años.  Aprendí mucho con él, especialmente la dedicación al trabajo, a los entrenamientos, el cuidado personal, mucha disciplina. Don Carlos Arce trabajaba mucho en la parte táctica. Con su peculiar manera de hablar, no enseñaba, cortaba las jugadas y nos mandaba hacer una jugada hasta que nos salga correctamente. En la cancha, no nos gustaba su manera de enseñar, pero en los partidos oficiales el equipo funcionaba automáticamente y ganábamos.  No puedo olvidarme de un gran arquero argentino, Carlos Brizuela, quien en aquella época estaba en Boquerón y de quien aprendí muchísimo”, indicó.

REGALOS DEL FÚTBOL

“El fútbol me dio mucha amistad, muchísima. Tuve la oportunidad conocer muchas personas, deportistas, gente buena. Tampoco puedo quejarme del aspecto económico, porque pude ganarme mi platita, en la época de Carlos Delvalle”, significó.

AYER Y HOY

 “Hay mucha diferencia entre el fútbol de antes y el de ahora. Antes, en mi época se insistía más en la resistencia física, teníamos que correr dos vueltas alrededor del Lago de la República, previo a un entrenamiento de fútbol, al que llegábamos cansados. En la actualidad, se combina lo físico y lo táctico. Antes había personalidad, garra, ganas y deseos de jugar, los entrenadores enseñaban con amor y con carácter. Hoy día, las enseñanzas son más finas de parte de los técnicos, los chicos, muy jóvenes ya juegan en Primera, sin que tengan el roce y la enseñanza necesarios”, dijo.

Agregó: “Hoy día está el fútbol empresa, los clubes preparan y piensan colocar en el mercado sus jugadores, lo antes posible.  Ya no hay esa enseñanza de base, los técnicos actúan de árbitros en los entrenamientos, perdimos la esencia de la enseñanza para formar futbolistas inteligentes, con valores para afrontar la vida profesional en un mundo muy competitivo”.

ANÉCDOTA

“Bueno, esta anécdota es triste para mí, porque fuimos a Asunción con Boquerón para enfrentar Olimpia por Copa República, en el ’94. Cuando llegamos a San Lorenzo, nos dijeron que dormiríamos en un cuartel, todos rechazamos esa idea, y las 3 de la mañana estábamos buscando hotel para alojarnos. Prácticamente, no descansamos, aún así empatamos 1-1 con Olimpia”.

MENSAJE PARA LA JUVENTUD

 “Que se dedique el deporte, más al fútbol, porque es sano y divertido. Admiro a la juventud, que se dedica, que se esmera. Todo aquel que es perseverante, se cuida, es disciplinado se cuida dentro y fuera de la cancha, llega, sin dudas a su objetivo”.

Cecilio Fanego, en uno de los tantos equipos de la selección Paranaense, junto con recordadas figuras como Alcides Arzamendia, Hugo Ricardo Talavera, Rafael Garay, Hugo Morel, Carlos Colmán, Marino Villaba (t) y otras.

AGRADECIMIENTOS

“A Alcides Arzamendia, un gran amigo, compañero, es como un hermano. Le agradezco eternamente por invitarme a hacer algo que me gusta, ejercer la dirección técnica. En Nanawa salí campeón juvenil, luego como ayudante técnico, campeón nacional invicto en Paranaense, categoría juvenil. Mi gratitud a Pablo Martínez y Elvio Benítez, dos personas correctas, dirigentes genuinos que aman el fútbol, por la oportunidad que me dieron”.

FICHA

Nombres: Cecilio Daniel

Apellidos: Fanego Duarte

Apodo: Gato

Fecha de nacimiento: 07/08/1970

Lugar de nacimiento: Presidente Franco

Esposa: Mirna Yolanda Duarte

Hijos: Rosa Daniela, Cristian Ariel y Anly Fiorella

Puesto: Arquero

Trayectoria: Boquerón (Liga Paranaense), Obreros Unidos, Alto Paraná y Hernandarias (Liga Hernandariense). Selección Paranaense y Hernandariense de mayores, en nacionales de Interligas

Logros: Como futbolista: campeón con el club Hernandarias, en 1997. Como director técnico: Campeón con Nanawa, categoría juvenil.

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